
Cuando somos niños todos soñamos con volar, siempre que vez a un super heroe el poder que mas te llama la atención es el volar, asumo que la idea de ser invisible siempre me llamo la atención por curiosidades cientificas de observación, pero ese es otro tema.
Pues bien yo volé!!!
Tenia como 6 años y vivia con mis abuelos y mi Papá, una tarde de verano, lo recuerdo por que estaba con pantalones cortos y en esos tiempos el verano le daba un tono amarillento a todas las cosas, en esos días en que podias correr toda la tarde al sol y no sabias del calentamiento global o de los rayos UV, tu solo jugabas al sol y no te preocupaba el calor ni el cansancio.
no recuerdo hacia donde nos dirigiamos, solo veo en mi mente el momento en que doblamos por la plaza y cruzando la calle pude sentir como todo mi ser me decia algo, era como una voz tenue que me susurraba al oido un secreto que estaba a punto de revelarse, como cuando esperabas la navidad y por la forma de la caja sabias que el regalo que esperabas con tantas ganas se encuentra cubierto por un simple papel de colores, que basta con rasgar con un solo dedo para revelar su contenido y no puedes hacerlo porque junto con romper el papel se quiebran algunas ilusiones.
Ahi estaba yo caminando de la mano de mi abuela, sentí pasar los autos, el ruido de los pajaros de la plaza, el viento en mi cara, llegamos a la cuneta y me solte de las manos ella y con una seguridad maxima en que todo saldria bien comencé a correr, no fueron muchos metros, pero fue a la mayor velocidad que podian las delgadas piernas de un blancucho y soñador niño de seis años, la seguridad de lo que ocurriria me cubria totalmente, era una sensación me salia del pecho, de la punta de los dedos, de cada cabello, corri hasta casi llegar a la otra cuneta y justo antes de llegar lo senti, ahi supe por que estaba corriendo y con la sonrisa mas grande que he tenido di el salto hacia la completa libertad y volé.
No fue una gran distancia, no fue mucho tiempo, pero recuerdo claramente la sensación de volar, recuerdo que pude sentir el aire pasar desde mi rostro hasta mis pies y ahi valientemente con los puños hacia adelante y las piernas estiradas, sin ningun remordimiento volé.
lamentablamente el volar no inluia el aterrizar, tampoco tenia el tiempo de pensar en algo tan aburrido como eso, lo importante era volar.
La costra me duró demasiado tiempo, las rodillas peladas, los codos, la guata, la pera, cada parte de mi cuerpo que se rarmilló contra el concreto resultaron un minimo precio contra el vuelo que dí, un metro, dos, mil, que importa, yo volé y cuando sienta el impulso lo volveré a hacer.
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