
La ciudad de los ciegos.
Solo hay que caminar por el centro de santiago para darse cuenta de la ceguera del santiaguino, caminan chocandose los hombros, cruzan las esquinas con luz roja y los automovilistas miran casi con pena como no son respetados sus vehiculos, proyecciones de su ego, veo camionetas enormes, con tracción en las 4 ruedas, con eeuipamiento completo, pero solo son majedas por las grises calles de esta ciudad.
Ya ni los jovenes tienen ideales, hoy todo es la moda, encajar en el grupo, el peinado mas raro, el que se come mas minas, pero se debe parecer a una de ellas.
Hace unos dias se largo a llover y muchos fuimos sorprendidos, es que ya nio el tiempo vemos, no le creemos a nada que salga en la television, esi que solo miramos por la ventana y decidimos que ponernos, pero esta ciudad de mierda siempre se encarga de cagarte con algo.
Santiago te roba poco a poco las pocas luces que brillan en tus ojos, se encarga de hacerte entender de que la vida es dura, de que te traicionaran, de que tus jefes te explotaran y te pagaran un sueldo de hambre, te llenan de impuestos, te llenan de autos, de micros cuncunas en las cuales entra mas gente pero todos parados y apretados.
las calles con crateres, las noches con delincuencia, la tele con farandula poca cosa, las tardes con guerras de teñeseries, es que todo lo que en esta ciudad sea una competencia se transforma inmediatamente en una guerra, como si esa palabra le diera mas importancia a la situación.
Santiago apesta, da asco, tiene ese aroma al que te acostumbras desde que naces aca, el sabor del agua, si ni las estrellas se dignan a aparecer todas por las noches, santiago no duerme, en las noches puedes oir como la maquina sigue funcionando, sabes que en algun rincon alguien esta pulsando botones, limpiando caca, robando pesos, chupando picos.
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